Nuestra historia

El origen de Beriáin no se puede determinar, ni el cuándo ni el cómo. Se da la circunstancia que en la comarca de Pamplona existen un buen número de pueblos con la terminación “AIN”, que alguna hipótesis lingüista tiende a explicarlo como un elemento
de origen latino, pero hemos de advertir que se trata de una especulación, a falta de datos más determinantes.

Es en el año 1097 cuando aparece la primera fecha con el nombre de Beriáin en la historia, se trata de la mención del apellido de un firmante de un documento recogido en el Monasterio de Leire, “Gomiz Szubiar de Beeriang”. El siguiente en aparecer procede del año 1110 y también pertenece a Leire, en él ya se cita al pueblo de Beriáin. Se trata de la una donación del noble Fortún Sanz de Yarnoz y su mujer la Infanta Gumersinda en la cual entregan la villa de Beriáin con todas sus pertenencias al monasterio de Leire.

El discurrir de Beriáin a lo largo de la Edad Media es el mismo que multitud de aldeas de la misma composición dentro del antiguo Reino de Navarra, con un extracto social compuesto de campesinos dedicados al cultivo de vid y cereales. Durante la Alta Edad Media tenían un status de servidumbre, obligados a trabajar para el Señor que aparece como propietario de sus bienes y podría decirse que de sus personas. Pero esta relación va perdiéndose conforme nos introducimos en la Baja Edad Media, adquiriendo una mayor libertad en cuanto a sus personas y propiedades, aunque siguen sometidos a diferentes obligaciones y tributos, entre ellos el pago de la pecha.

Los primeros siglos de este periodo ofrecen una imagen de prosperidad y crecimiento, según deducimos de los impuestos que van tributando, prácticamente hasta el año 1348, en el que la peste negra causo una enorme mortandad en toda Europa. De ahí en adelante unas pocas familias, a duras penas, logran mantener la subsistencia del pueblo, que a principios del siglo XV estuvo por desaparecer. Pero se recuperó y entró en la Edad Moderna inmerso en los importantes cambios de todo tipo que se estaban dando en los antiguos estados medievales.

El Lugar de Beriáin va evolucionando, modernizando y creando sus propias estructuras administrativas, como el baztarre o concejo con la figura de los regidores al frente, sumando a esto un desarrollo social más amplio, al albur de los nuevos tiempos y vicisitudes. Llegando así al periodo del siglo XIX, cargado de eventos dramáticos, sucesivas guerras que tienen una repercusión muy directa (Guerra de la Independencia y Guerras Carlistas), trayendo consigo una cuantiosa perdida de patrimonio comunal.

Así mismo el siglo XIX trae importantes cambios socio-políticos, pues se pasa prácticamente del Antiguo Régimen a la Modernidad, desarrollando un proceso evolutivo profundamente transformador.

Con el siglo XX Beriáin experimentó nuevos procesos de cambio, tanto desde el punto de vista socio-económico, que pasó de ser un pueblo eminentemente agrícola y en menor medida ganadero a incorporar también un nuevo elemento, el industrial, y también en la propia fisonomía del su territorio.

La enorme evolución de la tecnología en la agricultura produce nuevas roturaciones y una reordenación del territorio a través de la concentración parcelaria. Se introduce el abastecimiento de agua y de electricidad.

En el campo industrial destaca la creación de la empresa explotadora de potasa, tras el descubrimiento, en la década de los 50, de una importante mina de ese mineral en el subsuelo. Y junto a ella llegan a nuestro pueblo diversas pequeñas industrias, dando nacimiento a los polígonos industriales actuales. Todo ello trae consigo un destacado aumento de la población, lo cual provoca que en el año 1992 Beriáin opte por formar ayuntamiento propio desmembrándose de la Cendea de Galar, que había sido su circunscripción administrativa desde la Edad Media.